miércoles, 28 de febrero de 2018

NO AL ABORTO

"Cada Persona ha Sido Creada por Dios"

Para empezar, la Palabra de Dios es clara en que la concepción no es un accidente. Dios crea personalmente cada vida. El Salmo 127:3 (LBLA) dice: “He aquí, don del Señor son los hijos; y recompensa es el fruto del vientre.” Una y otra vez a través de la Escritura, Dios ejerce control soberano sobre la capacidad del hombre de tener hijos (cf. Génesis 16:2, 17:16, 20:18, 25:21, 1 Samuel 1:19-20; Rut4:13). En medio de la poderosa predicación de Pablo en Atenas a los filósofos en el Areópago, el apóstol proclama el poder y el control creativo de Dios. En Hechos 17:24, Pablo lo llama “El Dios que hizo el mundo y todo lo que en él hay.” Dios creó todo y sigue siendo el Creador, hasta hoy. Nada –incluyendo el hombre – ha venido al mundo, sin Su poder creador (Juan 1:3). En términos simples, "vivimos porque Dios nos dio la vida." Y no una obra distante por parte del Señor. El está involucrado activamente en la formación de cada persona. Tanto David (Salmo 139:13-16) y Job (Job 10:8-12) acreditan a DIOS la obra formativa de la vida en el vientre materno. No hay accidentes biológicos -eso incluye deformidades y discapacidades-. En Éxodo 4:11, el Señor dijo a Moisés: “¿Quién ha hecho la boca del hombre? ¿O quién hace al hombre mudo o sordo, con vista o ciego? ¿No soy yo, el Señor?” Cada aspecto de nuestro ser, incluso aquellos que podríamos considerar las fallas o defectos, ha sido ordenado por el Señor conforme a su propósito (Juan 9:3). Cada creación es un acto de Dios.

lunes, 26 de febrero de 2018





«EL HIJO MÁS AMADO»

Pastor Justo Janse

El amor y la fe no se pueden entender si no es con ejemplos vivos. No se trata de definiciones, sino de experiencias. Si quisiera describir el amor, nada es más fuerte que el amor de los padres por sus hijos. Si esto no se da, es antinatural, incomprensible, quizás por inmadurez. Pero tarde o temprano descubrimos cuanto nos amaban nuestros padres a pesar de ser imperfectos. Generalmente lo entendemos cuando nosotros mismo somos padres: el amor a un hijo es superior a todo. Si una madre entrega a su hijo a la Patria -no es porque no le ama- sino porque está entregando lo más valioso que puede dar.

1. ABRAHAM OFRECE A  ISAAC:

El hijo más esperado, primicia de la promesa de bendición de tener una descendencia como la arena del mar y las estrellas del cielo. Al pedido Dios, fue su mayor prueba de fe (Romanos 4). Sin embargo, Abraham estuvo dispuesto a entregar lo que había recibido de Dios. Lo que más amaba, su único hijo, lo puso sobre el altar.

 “…en ese momento el ángel del SEÑOR le gritó desde el cielo: —¡Abraham! ¡Abraham! —Aquí estoy —respondió.
—No pongas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas ningún daño —le dijo el ángel—. Ahora sé que temes a Dios, porque ni siquiera te has negado a darme a tu único hijo.”
(Gen 22.11b, 12).

¿Significa que no le amaba? Claro que sí! Lo entregaba confiado que aún lo resucitaría después de muerto (Hebreos 6). Pero Dios le detuvo y sustituyó la victima con un carnero. Anticipo del cordero de Dios que quitaría el pecado del mundo. Y le enseñó una lección para toda su descendencia: Lo que Dios quiere, no es la muerte, sino que consagremos nuestros hijos y sean de bendición a todas las naciones (no sólo para nosotros). Abraham fue un padre que supo transmitir la bendición a sus hijos y la visión del plan de Dios. Fue llamado amigo de Dios.

2. ANA CONSAGRA A SAMUEL:

El hijo más deseado: aun así, lo ofreció en fe aun antes de recibirlo: “Entonces hizo este voto: «SEÑOR Todopoderoso, si te dignas mirar la desdicha de esta sierva tuya y, si en vez de olvidarme, te acuerdas de mí y me concedes un hijo varón, yo te lo entregaré para toda su vida, y nunca se le cortará el cabello.»” (1 Samuel 1.11).

Y así lo hizo. ¿Es que no lo amaba? Claro que sí. Pero Sara reconocía que era de Dios y bajo el servicio de Dios estaría bien. Y fue bendecida al hacerlo así. Samuel fue un siervo atento a la voz de Dios que supo servir al Señor.

Y luego Ana elevó esta oración: «Mi corazón se alegra en el SEÑOR; en él radica mi poder. »Nadie es santo como el SEÑOR; no hay roca como nuestro Dios. ¡No hay nadie como él!  »Del SEÑOR vienen la muerte y la vida; él nos hace bajar al sepulcro, pero también nos levanta. (1 Samuel 2.1, 2, 6)

3. DIOS HA ENTREGADO A SU AMADO HIJO:

El evangelio de Mateo nos relata que Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte alto. Allí se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías, que hablaban con él. De pronto una nube de luz los cubrió y se oyó una voz desde la nube, que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.» (Mateo 17:5b).

El evangelio de Juan declara el propósito de su venida: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17  Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18  El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” (Juan 3.16-18).

Jesús le dijo a Tomas luego de su resurrección: –Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron y creyeron.

“Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.” (Juan 20:29-31).

No nos sirve ni la fe ni el amor de otro. Confiar y aceptar ser amado es casi lo mismo. Es estregarse, exponerse, hacerse vulnerable. Si amamos, es porque Dios nos amó primero. Hemos conocido a Dios que es amor. Si no eres capaz de amar, debes conocer a Dios. (1 Juan 4.8). El amor hecha fuera el temor. La fe derriba la angustia y da esperanza en la desolación. Puede cambiar nuestro semblante, tal como le sucedió a Ana. Necesitamos tener fe y recibir el amor de Dios en Jesús, su Hijo amado.

jueves, 15 de febrero de 2018




Hace algunas semanas nos enterábamos que el predicador Luis Palau estaba pasando un problema de salud importante. El acaba de confirmar que tiene cáncer de pulmón y que es incurable para los médicos. Les dejo un video que realizo hace unos días con el Pastor Juan Pablo Bongarra.



miércoles, 7 de febrero de 2018

Unidos en Oración y Acción por Salta, 
Chaco y Tucumán



Ayuda para inundados

En un esfuerzo conjunto los bautistas de Argentina se hacen presente en la zona donde están concentrados los evacuados victimas de la inundaciones producto del desborde del Rio Pilcomayo. 



Los bautista nucleados en la Asociación Bautista Argentina, la Confederación Bautista Argentina y la Union Bautista del NOA,  cuyo secretario general Pr. Renato Garcia con la colaboración de Ezequiel Guzman miembro de la iglesia bautista El Redentor de la ciudad de Salta se encuentran en la zona para hacer entrega personalmente de las donaciones compradas con el dinero ofrendado por las iglesias bautistas del País.  

Se recomienda no hacer donaciones de ropas o comestibles ya que por la distancia es muy difícil hacer llegar estos elemento.  Lo mejor y mas practico es el.dinero en efectivo ya que con eso se puede comprar lo que realmente hace falta.  

Las iglesias bautista Abba Padre, Villa Saavedra y de Aguaray con sus respectivos pastores están trabajando activamente con los evacuados.  

                      

La Asociación de Iglesias Bautistas en la Capital Federal está trabajando junto al Área de Acción Comunitaria de Confederación Evangélica Bautista Argentina.

                   
En seguida Jesús le tendió la mano y, sujetándolo, lo reprendió: —¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Mateo 14:31



La duda, etimológicamente del latín “dubitare” que significar no decidirse entre dos cosas o actos. Por supuesto la duda puede generarse entre más de dos cosas, y surge antes de tomar una decisión, cuando no se sabe qué elegir.

La duda es una indeterminación entre dos decisiones o dos juicios. Se trata de una vacilación. Un estado de incertidumbre: donde hay dudas no hay certezas. Si una persona duda sobre algo, no está seguro de la validez de esa cuestión.

Los discípulos del Señor estaban navegando sobre el Mar de Galilea, cuando se desató una tormenta y el viento les era contrario. Los relámpagos iluminaban de tanto en tanto y de pronto ven una figura que viene caminando hacia ellos, creyeron que era un fantasma. El temor se apoderó de ellos.

De pronto oyen la voz del Señor que les dice: Cálmense, soy yo. Al temor se suma la duda, ¿Será de verdad el Señor?. Pedro le dice: Señor, si eres tú manda que yo vaya caminando sobre las aguas hacia ti. Jesús le dice: Ven.

Pedro deja la seguridad de la Barca y comienza a caminar sobre las aguas, no sabemos cuantos pasos dio. Pero caminó, de pronto su mente comienza a actuar “esto no es posible, nadie puede caminar sobre las aguas sin hundirse”. Deja de mirar al Señor, sus oídos oyen el viento y las olas y la duda se apodera de él, y comienza a hundirse. Entonces vuelve su mirada al Señor y clama: Señor ayúdame. Y el Señor lo toma de la mano y le pregunta: ¿Porqué dudaste?

La duda nos impide ver la obra de Dios, nos llena de incredulidad, nos roba la fe. El Señor quiere usarnos para hacer grandes cosas en nuestra sociedad, pero es necesario que dejemos la “seguridad” y “comodidad” de la barca y caminemos sobre las aguas, con nuestros ojos fijos en Él. Pero la duda nos roba el privilegio de experimentar cosas trascendentales, de vivir en los sobrenatural, de realizar maravillas.

JESÚS NOS INVITA A SALIR DE LA BARCA Y CAMINAR SOBRE LAS AGUAS.

LA DUDA NOS IMPIDE VER LA OBRA DE DIOS.

Julio Walter Carrizo

¿Es Jesús el Hijo de Dios?
Señales junto al Mar de Galilea
Pastor Justo Janse
  
Juan inicia su evangelio como en Génesis, pues hay un nuevo comienzo en Jesús: “1 En el principio ya existía la Palabra; y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. 2  Él estaba en el principio con Dios. 3  Por medio de él, Dios hizo todas las cosas; nada de lo que existe fue hecho sin él. 4  En él estaba la vida, y lo que fue hecho tenía vida en él, y la vida era la luz.” (Juan 1:1-4). En su primera carta lo dice aún más enfáticamente: le vimos, le tocamos, no fue un sueño, fue real. Ha venido “El Verbo” o “la Palabra poderosa de Dios” al mundo; pero: ¿Cómo manifestaría su deidad? ¿Cómo le reconocerían al Hijo de Dios?
Es notable que el escenario en el que Jesús hizo gran parte de su ministerio fuera junto al Mar de Galilea. Aquí hay una fuerte simbología: El mar en el mundo antiguo era sinónimo de misterio, peligro en donde uno podría perderse y ahogarse. El mar en la Biblia llega a ser un símbolo de inquietud o ansiedad, inestabilidad y pecado.
Los hebreos mostraron poco interés o entusiasmo por el mar. Probablemente su miedo al océano se originó en la antigua creencia semítica de que la profundidad personificaba el poder que luchaba contra la deidad. Pero para Israel el Señor era el creador de los mares (Gn. 1.9s), y por lo tanto el que lo controlaba (Sal. 104.7–9; Hch. 4.24). Él lo obliga a actuar para bien del hombre (Gn. 49.25; Dt. 33.13) y a alabar a Dios (Sal. 148.7). En el lenguaje figurado de Isaías (17.12) y Jeremías (6.23), el mar está completamente sujeto a Dios. Muchas de las manifestaciones del poder milagroso del Señor estuvieron relacionadas con el mar (Ex. 14–15; Sal. 77.16; Jon. 1–2).

1) JESÚS HACE EL MILAGRO DE LA PESCA MILAGROSA ANTES DE LLAMAR A SUS DISCÍPULOS (LUCAS 5.1-11)
Algunos de los futuros apóstoles (de los cuales siete eran de oficio pescadores) están pescando infructuosamente hasta que Jesús les incita a arrojar las redes una vez más, y es en esa ocasión, al demostrar fe en lo que Jesús les dice, cuando consiguen una pesca extraordinaria. Pero cuando todo se calma, toman conciencia de lo que acaban de ver y tienen temor. Pedro lo expresa: apártate de mí, soy pecador. Pero Jesús le invita a seguirle: Sígueme, serás pescador de Hombres.
El ámbito de trabajo es en ocasiones un mar de frustración y dolor. Es así desde la caída del hombre. Aun allí está viéndote Jesús. Cuando has fracasado en sus intentos y Jesús le bendice de un modo extraordinario, cuando todo se calma, puedes percibir el obrar de Dios para darle gracias por esa bendición. Pero, aún más importante es reconocer quien lo ha hecho y la autoridad que manifiesta: Jesús tiene autoridad sobre el fruto del mar. Y es allí, en el éxito, recordar que tu trabajo no te debe impedir servir a Jesús. De lo contrario deberás dejarlo como lo hicieron ellos. ​Cambia la ocupación de Pedro, Santiago y Juan a los Jesús les dice “desde ahora seréis pescadores de hombres”.

2) CALMA LA TORMENTA CUANDO LE LLAMAN (MARCOS 4.35-40)
Cuando se desata la tormenta, notemos la reacción de Pedro ante Jesús: “¿No ves que perecemos?” Y Jesús le desafía: “¡hombres de poca fe!”
Cuando vuelve la calma, entonces los discípulos percibieron la deidad de Jesús allí: “¿Quién será este, que hasta el viento y el mar lo obedecen?” La Biblia nos enseña que Dios creo todo y domina también el mar (Gen_1:10).
Las circunstancias que nos rodean no las dominamos y nos afectan, intentarán torcer el curso. “Pasemos al otro lado” significa “no pierdas el rumbo”. No te quedes a la deriva. Intenta mantener el propósito en la vida con la gracia y poder de Jesús.

3) APARECE A SUS DISCÍPULOS CAMINANDO SOBRE EL AGUA (MATEO 14:22-33).
A la madrugada, Jesús fue hacia ellos caminando sobre el agua. Pensaron que era un fantasma. Pero Jesús les habló, diciéndoles: “¡Calma! ¡Soy yo: no tengan miedo!”
Pedro pide: “Manda que vaya a ti.” (y luego al hundirse) “¡Sálvame!”  A lo que Jesús responde: “¿Por qué dudaste?”
La salvación está tan fuertemente y vívidamente experimentada. Cualquiera que se haya perdido en el mar jamás olvida esa experiencia. Y si alguno estuvo a punto de ahogarse, no olvida a su salvador.
Esta vez, los discípulos de rodillas reconocieron que Jesús era el Hijo de Dios.
El mar representa el mal. Hoy decimos “Nos tapó el agua” o “se desbordó” cuando alguien se pasa en sus palabras. No te aferres a cosas que se hunden como el Titanic al que “ni Dios podía hundir”. Jesús dijo: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz.  En el mundo tendréis aflicción,  pero confiad,  yo he vencido al mundo.” (Juan 16.33)

4) LUEGO DE RESUCITAR, HACE OTRA VEZ EL MILAGRO DE LA PESCA MILAGROSA JUAN (21:1-14).
Pedro se arrojó al agua vestido al ser advertido por Juan de que "es el Señor" quien les indicaba dónde pescar. Luego, durante el desayuno asado (comer en oriente significa un ámbito de reconciliación y paz) Jesús inicia la conversación de restauración a Pedro. Tres veces -tantas como le había negado- Jesús le hace la misma pregunta: Pedro ¿Me amas?
Pedro: “Señor, tú lo sabes todo, sabes que te amo”. Y Jesús le restituye, le rehabilita a su vocación pastoral: “Apacienta mis corderos”.
Jesús es Dios e hizo cuatro señales en el Mar de Galilea para demostrarlo. Pedro y los apóstoles fueron testigos. Si no le reconocemos así, no captamos la esencia del evangelio: “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos,  las cuales no están escritas en este libro. Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo,  el Hijo de Dios,  y para que,  creyendo,  tengáis vida en su nombre.” (Juan 20.30-31).
Pídele y reconoce las señales del Señor en tu vida: solo Él es quien en tu mar será el que fructificará bendiciendo tus esfuerzos, calmará el viento y las olas de tus circunstancias; caminará sobre tus miedos y te rescatará; y, te acompañará en amor restaurándote cuando le busques. Por eso, no confíes en la red, en la barca, en el viento, en tu esfuerzo y no te excuses en tus fracasos. Confía en Jesús. Reconócelo como tu Señor y Dios. Es notable que un pez sea un emblema cristiano antiguo, cuya palabra en griego IXΘΥΣ tiene una declaración de fe: ” Jesucristo Hijo de Dios Salvador”.

CONCLUSIÓN: El triunfo final de Dios verá la desaparición del mar en el mundo venidero (Ap. 21.1). La muerte, lo que nos lleva al fracaso, nos ha hecho sufrir… no existirá más. Para los griegos, morir era cruzar el río -por ello le colocaban monedas sobre los ojos del difunto para pagarle al barquero-. En algunos himnos se hace referencia a esto. “Yo sé que un día el río cruzaré; Con el dolor batallaré. Y al ver la vida triunfando invicta, Veré gloriosas luces y veré al Rey.” (Porque Él vive, Himnario Bautista 460). El libro “El Peregrino” de Bunyan culmina así antes de llegar a la ciudad celestial. Debemos estar preparados para cruzar el río.

ORACION: “No hay otro Dios como tú, porque tú perdonas la maldad  y olvidas las rebeliones de este pequeño resto de tu pueblo. Tú nos muestras tu amor  y no mantienes tu enojo para siempre. Ten otra vez compasión de nosotros  y sepulta nuestras maldades. Arroja nuestros pecados  a las profundidades del mar.” (Miqueas 7:18,19)

sábado, 3 de febrero de 2018

EL TEXTO MÁS ALENTADOR DE LA BIBLIA

Pastor Stanley Clark

Hace varios años prediqué en sermón con el título “El texto más alentador de la Biblia”.
El texto del mensaje era Lamentaciones 3:22-24. “Por la misericordia de Jehovah no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias; nuevas son daca mañana. ¡Grande es tu fidelidad! Mi porción es Jehová; por tanto, en él esperaré, dice mi alma.” Algún tiempo después estábamos de licencia en los EE. UU. y en una visita a una librería encontré un libro de sermones de diferentes predicadores destacados. Entre los sermones del libro había un por el Dr. Jess C. Moody, pastor de una iglesia Bautista en Van Nuys, Claifornia con unos 12,000 miembros. El título de su sermón era “El versículo más alentador de la Biblia”. Me interesaba saber el versículo que había elegido Moody. 

Era Hebreos 13:5.

En algunos lados hay una práctica de elegir un texto como lema personal para el nuevo año. También a veces la gente regala un versículo. Quiero regalarles un texto para 2010. Es un texto para todo creyente. Es para cada uno de ustedes durante 2010 y de hecho durante toda su vida.
“Dios ha dicho: ‘Nunca te dejaré; jamás te abandonaré.’ Así que podemos decir con toda confianza: ‘El Señor es quien me ayuda; no temeré. ¿Qué puede hacerme un simple mortal?’” (Heb. 13:5-6, NIV)

I. Alienta por la promesa de compañía: “Nunca te dejaré” (NVI).

La soledad es uno de los grandes problemas de nuestros tiempos. Nos juntamos en ciudades cada vez más grandes, pero la cercanía no asegura relaciones. Podemos estar separados solamente por una pared finita, pero vivir como si fuera en otro mundo, en otro planeta.

Dios lo confirmó en el principio: “No es bueno que el hombre esté solo” (Gen. 2:18, NVI).
La vida se hace mucho más fácil en compañía de otros. Las pruebas son mucho más llevaderas cuando son compartidas. Sin otros a nuestro lado es fácil fracasar y ser vencido, pero podemos hacer frente a cualquier situación adversa si alguien nos acompaña.

Una mujer destruida buscó ayuda de un pastor. Sin ningún aviso previo su esposo había dejado una nota pegada a la heladera comunicando que se iba de la casa. Nunca lo vio más hasta aquel día terrible y desolado del divorcio. Hasta los seres más queridos pueden separarse de nosotros, pero Dios nunca nos dejará.

II. Alienta por la promesa de fidelidad: “jamás te abandonaré” (NVI).


En la vida aprendemos a no confiar demasiado en los demás porque pueden defraudarnos. El escepticismo empieza a formar parte de nuestra manera de defendernos de sorpresas desagradables.
En dos ocasiones Pablo usa el verbo para referirse a haber sido abandonado por los hombres.
Solo en la cárcel en Roma enfrentándose con la perspectiva de la muerte, Pablo dice:
“Demas, por amor a este mundo, me ha abandonado” (2 Tim. 4:10, NVI).

Pero no era solamente Demas. En la misma situación el apóstol dice de sus compañeros: “En mi primera defensa, nadie me respaldó, sino que todos me abandonaron” (2 Tim. 4:17).
Pero el creyente ha aprendido que Dios nunca defrauda. El es digno de la confianza más absoluta.
Jesús usa el mismo verbo en la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mat. 27.46, DHH)

Sin embargo, Dios no abandonó al Hijo y Pedro cita el Salmo 16 en el sermón de Pentecostés al hablar de la resurrección de Jesús y afirma que lo que David dice en el salmo se refiere a Jesús.
“Pues tu no abandonarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea corrupción” (Hech. 2:27, BLA).

Dice Pedro que (Hech. 2:31, BLA).

Pablo usa el mismo verbo en 2 Cor. 4:9: “perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos” (NVI).

Tim MaCall, misionero, recuerda las palabras de su madre justo antes de su muerte. “Hijo, Dios puede evitar que sus hijos tengan problemas, pero no siempre lo hace. Dios puede librar a sus hijos en medio de los problemas, pero no siempre lo hace. Dios siempre acompaña y sostiene a sus hijos en los problemas.”

III. Alienta por la declaración enfática de la promesa.

En algún momento de mi vida me di cuenta que la Biblia es un libro de declaraciones enfáticas. Lo que afirma lo hace con fuerza. Sus afirmaciones están subrayadas, resaltadas y remarcadas con todas las técnicas de la gramática y la retórica.

Aquí tenemos un ejemplo. La primera de las declaraciones “no te dejaré” está introducida con dos partículas negativas. Y como si dos no fuera suficiente, la segunda declaración,


“no te abandonaré”, está introducida con tres partículas negativas. Podríamos traducir,

“no te dejaré jamás, ni nunca jamás te abandonaré”.

Podemos tener dudas de muchas cosas, pero jamás puede haber una duda con respecto a esta promesa

IV. Alienta por la identidad del autor de la promesa.

BLA expresa algo en su traducción que no está reflejada en otras. Refleja la presencia de un pronombre intensivo. “El mismo ha dicho: Nunca te dejaré ni te desamparé”. El mismo, es decir, Dios mismo. Nadie menos que Dios mismo lo ha dicho.

Lo ha estado afirmando a través de los siglos. De hecho, el autor de Hebreos está citando palabras pronunciadas por Moisés en la ocasión de su despedida del pueblo de Israel y de la instalación de Josué como líder. El pueblo está a punto de cruzar el Jordán e iniciar la lucha contra las naciones establecidas en la tierra prometida.

Las palabras se encuentran en Deut. 31:6 están dirigidas al pueblo: “Sean fuertes y valientes. No teman ni se asusten ante esas naciones, pues el SEÑOR su Dios siempre los acompañará; nunca los dejará ni los abandonará” (NVI). Moisés repite las palabras en Deut. 31:8 y está vez están dirigidas a Josué: “El SEÑOR mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes” (NVI).

Es la promesa de Dios a Jacob en Gén. 28:15. Es la promesa que David trasmitió a Salomón en 1 Crón. 28:20. Es la promesa de Jesús a sus discípulos en Mat. 28:20:

Prince Claybrook, pastor retirado de la ciudad de Hope en el estado de Arkansas en los EE. UU., cuenta lo que hizo su esposo para cada uno de los cuatro hijos y sus esposas como regalo de Navidad en 1983. Usando la técnica de punto cruz elaboró en tela un texto que montó en un lindo marco. El texto decía simplemente: “Para esto tengo a Jesús.”

Contaba el pastor que en el campamento nacional de los bautistas del sur de verano para mayores de aquel año el orador principal era un muy conocido maestro de Biblia británico. Comentaba el predicador como estas palabras le habían ayudado en período de sufrimiento y cuanto habían llegado a significar para él. Hizo fabricar una plaqueta con estas palabras para colgar sobre su escritorio como recuerdo constante. En la cena del día miércoles del campamento uno de los participantes sufrió un infarto y murió en la mesa. La esposa sintió el impacto del fallecimiento de un ser querido en estas circunstancias.

Un miembro del grupo del pastor Prince dijo, “Para esto tiene a Jesús.”

Dice Juan en su evangelio, “. . . a todos los que lo recibieron les dio, a quienes creen es su nombre, les dio potestad para ser hechos hijos de Dios” (1 Juan 1:12, RVR95). La pregunta más importante al iniciar 2010 es si recibido a Jesús, si he creído en él.

Solamente así tendré a Jesús para las situaciones difíciles de la vida este año.

V. Alienta por su promesa de victoria sobre el temor.

“Así que podemos decir con toda confianza: «El Señor es quien me ayuda; no temeré. ¿Qué me puede hacer un simple mortal?»”(Heb. 13:6, NVI).

En una de las noches después de la operación me sentía realmente mal. Había pasado un mes y no me estaba sintiendo mejor para nada. ¿Por cuánto tiempo iba a durar esto? ¿Qué sentido tenía? ¿Qué era lo que el Señor estaba tratando de enseñarme? A la mañana siguiente me tocó en mi programa de lectura de los Salmos leer el 118. Encontré el aliento que necesitaba. “Desde la angustia invoqué a Jehová, y me respondió . . . .

Jehová está conmigo; no temeré . . . .” (Sal. 118:5-6, RVA95) Copié las palabras y las llevé conmigo como respuesta a los temores por mi salud.

En su sermón sobre el versículo más alentador de la Biblia Jess Moody cuenta la experiencia de un joven, Arthur Ray Ebersole, que se había ahogado. Moody había acompañado a los paramédicos que trabajaban sobre el cuerpo del jóven. El padre rogaba a los paramédicos que se esforzaran y al hijo que volviera a respirar. Dice Moody que de repente se escuchó una voz, claro como cristal y rebosante de esperanza. Todos dimos vuelta para ver de dónde venía el canto. Era la madre de Arthur sentado en la camioneta de los paramédicos. Miraba por el techo corredizo del vehículo y afirmaba su fe hacia los cielos.

Cristo está conmigo, ¡qué consolación!
Su presencia aleja todo mi temor:
Tengo la promesa de mi Salvador:
“No te dejaré nunca; siempre contigo estoy.”

Fuertes enemigos siempre cerca están;
Cristo está más cerca, guárdame del mal;
“Ten valor”, me dice, “Soy tu defensor:
No te dejaré nunca, siempre contigo estoy.”

El que guarda mi alma, nunca se dormirá;
Si me pie resbala, él me sostendrá;
En mi vida diaria es mi protector;
Cuan fiel es su palabra: “Siempre contigo estoy.”

No tengo temor, no tengo temor;
Jesús me ha prometido: “Siempre contigo estoy.”
(Himnario Bautista, 388)

viernes, 2 de febrero de 2018

El regreso de Gastón Pauls al cine: protagonizará "Palau"



Gastón Pauls protagonizará "Palau" sobre la vida de Luis Palau. Con producción internacional y protagonizada por el actor y gran elenco, comienza a filmarse en Argentina en enero 2018
"Palau", es la película basada en la vida de Luis Palau, uno de los líderes de fe más influyentes del mundo.
El largometraje se distribuirá en los cines de América del Norte, Latinoamérica y España en octubre de 2018.
La película comienza a rodarse el 8 de enero en Buenos Aires, Argentina, lugar de nacimiento de Luis, durante todo un mes, y continuará en Portland, Oregon, donde actualmente vive con su esposa, cuatro hijos y sus familias.
Se trata de una historia en la que –a través de la motivacional vida de Palau – se plasma la fuerza y la potencia de la esperanza, la unión y el amor para transformar vidas. Un verdadero legado para todos –para aquellos que lo siguen, aquellos que aún no lo conocen y para las generaciones venideras.
"Nunca pensé que fuera alguien especial. Solo soy un niño de un pueblo de vacas en Argentina. Ahora, más de 65 años después, he tenido la alegría de guiar a millones de personas en confesiones públicas de fe, desde princesas y presidentes hasta criminales y cínicos. Esta película es la historia de ese viaje y espero que sea una luz inspiradora", dice Palau.
Por su parte, Gastón Pauls comenta sobre su participación el film: "Me siento absolutamente orgulloso de que mi querido y respetado Luis Palau haya confiado en mi para interpretarlo en el film. Con gran responsabilidad y amor pondré lo mejor de mí para estar a la altura de tan hermoso desafío".
Fuente: www.diariouno.com.ar/espectaculos/el-regreso-gaston-pauls-al-cine-protagonizara-palau-20180105-n1535351.html